Archiv für den Monat: August 2011

Observando un árbol (1)

El ser humano se ha provisto de símbolos para interpretar su entorno, y en la exploración de sus ideas, rastreando su curiosidad los ajusta a principios relacionados con su inventiva. La presente fotografía se  refiere al conocido símbolo “de lo infinito “. Como si la mano humana hubiese tanteado dejar constancia de la perennidad de su existencia, dicho ideograma, en la
ramificación de un árbol. ¿Qué pensar, de la infinitud “ natural “ formada por los brazos caídos de un árbol?

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La infinitud del universo material denuncia su realidad, y el ser humano es llamado  a la reflexión.. El árbol, o mejor, el segmento del árbol, nos permite participar de su estar ahí.

IMAGINACIÓN ABÚLICA

La imaginación, ése arte de la mente que busca tejer historias en
profundidades vacuas, y que sin alas sueñe volar en la finitud del espacio, pasmados en su realidad, acosamos el límite aprehensivo del entendimiento escoltando la fantasía tras los muros de la incertidumbre. No es acaso su ingenio que letras creen frases tramando cuentos, y que odas sonoras despierten a los dioses de su  éxtasis. ¿Dónde quedó la ilusión de fantasear versos que canten al misterio de la vida?

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La escaramuza de símbolos o letras de una nubosa idea, bastó a la razón de permitirse errar en horizontes inexplorados.

Nido sin refugio…

Por patios abiertos y vados no olvidados, de prisa va el caminante paseando su can. De pronto, con mirada errada, advierte a ras de tierra, las huellas lastimosas de una fugitiva ave. Sobre una alfombra de hojarasca húmeda, un nido aplanado que, a  manera de obra artística, un perfecto brocado de plumas, o un emplumado lugar abandonado, como si la premura de la razón humana se opusiera a la ferocidad del acto. Se evidencia la deshonra del maquillaje
acicalado del plumaje blanco grisáceo, y sin exhaustivo estudio, se acusa al manual delirio delictivo. Aparece, como si  el aleteo del desventurado, en un instante hubiese hallado refugio en el culto de un adiós.

Cuántos anduvieron sin advertir el regocijo carnavalesco, de aquellos que  huyeron bajo la sombra de la transitoria lluvia. Cuántos otros, atinan a imaginar que la víctima, en casual o en acordado encuentro, hubiese servido a la causa de su inanición. Otros, fijarán su agudeza visual fantaseando el animal que en su
impulso irracional agarra la presa y premiando su valor, disfruta  del despojo.

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…..Y usted, me  aventuro a preguntarle, ¿qué piensa?…

Yo, un caminante más, en el vagabundeo de mis ensueños, consulté mi aterida energía, y en silencio póstumo, acomodé la cámara para fotografiar el hecho.